viernes, 11 de febrero de 2011

Inventando un rostro

No sé cuándo fue la última vez que lloré en sus brazos
como un niño arrepentido de vivir
pero ella me enredó con sus raíces, me cobijó con sus palabras
y de algún modo me convenció a olvidar.

El dolor desapareció un instante,
el mismo instante en que sus labios me besaron.

Todas las máscaras cayeron,
todos los caparazones se quebraron
y de un capullo de lágrimas
nació mi alma
para dormir conmigo
esa noche.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Nikesha

¿Conoces a Nikesha? No entiendo cómo has podido vivir sin ella. Abrió mis ojos a lo invisible. Deberías conocerla; cuando se ríe te das cuenta que antes de escucharla estabas dormido, como tocando una guitarra sin cuerdas, como caminando a un lugar que no tiene nombre.

domingo, 10 de octubre de 2010

Los acordes del psicópata

Es difícil determinar qué es lo que provoca una conducta asesina, o las características que se necesitan para que una persona se forme como tal. Sin embargo, hay varios elementos relacionados a una mente criminal en los que coinciden diferentes intelectuales, escritores, psicólogos, investigadores y cineastas.

En el transcurso del tiempo han ido surgiendo teorías para intentar explicar este comportamiento, como es el caso de la frenología, hoy considerada como falsa, que proponía que por la forma del cráneo se podía determinar la personalidad y tendencia criminal de alguien.

De los muchos casos de masacres escolares que existen, como el perpetrado por Tim Kretschmer en Alemania, uno de los más recientes e impactantes es la matanza de Virgina Tech en 2007, donde Cho Seung-hui, estudiante de literatura inglesa, asesinó a más de treinta personas, suicidándose después. Según se sabe, este joven de tan sólo 23 años fue víctima de violentos abusos y burlas por parte de sus compañeros. Aquí vemos que el entorno en el que los jóvenes se desenvuelven es clave para que se desarrolle la ira y se tomen medidas irracionales buscando justica.

Otro caso semejante es el efectuado en Columbine, ocho años antes, por Eric Harris y Dylan Klebold, de 18 y 17 años respectivamente, quienes mataron en su escuela a trece personas y después se suicidaron. Los dos tenían ambos padres, lo que indica que un psicópata no necesariamente proviene de una familia desintegrada. La edad y el maltrato son elementos que se repiten en estas masacres. En este caso en particular, ambos eran fanáticos a los videojuegos de violencia, en especial a uno llamado Doom, en el que se mata a las personas por la espalda.

Esta historia fue llevada al cine por el director americano Gus Van San en la película Elephant, que narra el día de la masacre de Columbine, aunque con ciertas adaptaciones. Por ejemplo, en lugar de que los jóvenes se suiciden, en la película se matan el uno al otro. Esto se debe a que está realizada desde el punto de vista del director. Es por esta razón que aparece como leimotive el primer movimiento de Moonlight sonata de Beethoven, y en otra escena escuchamos Fur Elise, del mismo compositor; canciones que podríamos considerar como música relajante.

La música clásica juega un papel muy importante en diferentes películas de trama similar. Un caso específico es La Naranja Mecánica, escrita por Anthony Burgess y llevada a la pantalla grande por Stanley Kubrick. En la película, el protagonista, un joven llamado Alex, es criado en una buena familia, no obstante es adicto a las drogas y a la ultraviolencia, y se deleita escuchando música de Beethoven. En este caso no sólo la edad, sino la música que escucha se convierte en un elemento importante en la identidad al asesino. ¿Qué relación tiene la música tranquila con la inquietud de matar?

En la literatura, el escritor y poeta uruguayo Mario Benedetti toma este elemento y lo usa de una manera diferente en el cuento Escuchar a Mozart, donde narra la historia de un policía que tortura a los criminales para obligarlos a confesar. Su profesión lo va haciendo poco a poco insensible. Lo único que le brinda tranquilidad al llegar a casa es escuchar a Mozart.

“De modo que aparentemente es bastante lógico que conectes el tocadiscos y coloques en el plato una cualquiera de las sinfonías de Mozart. Hasta hace poco la música te limpiaba, te equilibraba, te depuraba, te ajustaba. Ahora mismo, en esta ascensión a lo espiritual, en este brío juguetón, te alejás de las imágenes sombrías, del patio del cuartel, de los gritos desgarradores, de tu propia vergüenza.”

La música clásica adquiere un significado más profundo y claro: no es la que causa pensamientos homicidas, sino la que le da tranquilidad a un espíritu abatido, a una mente llena de fantasmas. En otro fragmento del cuento, expresa: A Mozart no se le puede escuchar con miedo sino con el espíritu libre y la conciencia tranquila.” La música es, entonces, el refugio de los que no tienen juicio.

El último de los ejemplos es el caso de Alejandro Cota Quiroz, quien a los 18 años asesinó a su familia en 1992 en México D.F. A diferencia del cuento, esta historia verídica fue registrada por el cineasta mexicano Antonino Isordia en el documental 1973. En las entrevistas realizadas a Alejandro, nos enteramos era hijo de un padre alcohólico y una madre que, según cuenta, no lo quería. Comenta también que le gusta escuchar música clásica, en especial de Mozart, Verdi y Tchaikovsky.

En conclusión, las características que los intelectuales cuentan y que la historia registra, es que un psicópata casi siempre es joven, y tiene una enorme afición por la música clásica. Queda para el misterio si Beethoven era un psicópata que eligió hacer música en vez de matar a sangre fría. Que conteste, si es que nos puede escuchar.

martes, 8 de junio de 2010

Lo inevitable

Dime qué puedo hacer
si mis manos te eligieron,
qué, si tus ojos me atraparon,
qué, si mi corazón
ha decidido amarte
casi hasta romperse
aunque tampoco tanto.

Dime qué puedo hacer
o quién soy yo
para evitarlo.

martes, 16 de febrero de 2010

Escribir también

"Escribir también
es no hablar.
Es callarse.
Es aullar sin ruido"
Marguerite Duras

Y es una maldición. El lamento que no llegas a sentir y del que te hablo constantemente cuando no estás. Escribir para saber lo que quiero decirte. Como hoy que la luna estaba rebanada y un colibrí volaba sobre nosotros. Yo quería decir algo solemne para que el tiempo se detuviera, o para que tú te detuvieras, pero llegó la noche para anunciar nuestra despedida y dejarme a solas descifrando mi silencio.

martes, 25 de agosto de 2009

Días de agosto

17/Ago/2009

Me levanté de madrugada para buscar algo de comer. Cuando prendí la luz y me acerqué, los grillos dejaron de cantar o hablar o tararear, y permanecieron escondidos en algún lugar invisble. Ya saben que no soy uno de ellos.


20/Ago/2009

Ay, quisiera escribir el sonido de la lluvia de este jueves, o de la brisa que nos tocaba sin permiso, o del trueno que te asustaba y te hacía aún más bonita; escribir el viento mojado y tu voz. Escribir cada detalle para no olvidar cómo sonaba esa tarde contigo.

jueves, 13 de agosto de 2009

Ojos de ave

Quería hablarte de aves,
decirte cómo se ven
a las seis de la tarde
por la calle donde paso, 
pero los tordos
anunciaron la hora
diez minutos antes.

¿Quién lanzó
esos clavos negros al aire?
¿Por qué tuve que verte
cuando mirabas al cielo
como si vieras a alguien?

Quería hablarte de pájaros,
decirte cómo se ven
simulando las hojas de los árboles,
pero después de verte
no hay nada
que pueda contarte,
porque ahora todos los pájaros
se parecen a tus ojos
y tienes la mirada
de todas las aves.

Y yo que estaba a punto
de decirte la hora exacta
y hasta pensé decirte
el nombre de la calle.