Me gusta ver lunas
en las tardes hasta tarde
sin que te des cuenta.
Menguan
en mis manos
al no tocarlas;
nunca
están desnudas,
nunca
al alcance,
sin embargo
algunas noches
nacen para mí
y me entregan
sin tu permiso
toda su luz.
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jueves, 25 de octubre de 2012
miércoles, 8 de octubre de 2008
Donde empieza lo imposible
Alguna vez leí que si uno pudiera creer tanto una cosa como se cree en los sueños, podría hacerlo: podría volar, caminar sobre el agua, mover una montaña, hasta dos. Pero la rutina nos pone cadenas en los pies del pensamiento.
Yo no digo que porque no lo haya hecho nadie, no significa que no se pueda hacer; al contrario, yo digo que es imposible. Porque, ¿no es bastante una vida para aprender a dominar nuestros sueños? Y si nadie ha podido, después de tantos años, después de tantas vidas, ¿no es ahí, en nuestros sueños, donde empieza lo imposible?
Yo no digo que porque no lo haya hecho nadie, no significa que no se pueda hacer; al contrario, yo digo que es imposible. Porque, ¿no es bastante una vida para aprender a dominar nuestros sueños? Y si nadie ha podido, después de tantos años, después de tantas vidas, ¿no es ahí, en nuestros sueños, donde empieza lo imposible?
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